El dogging es una modernez. “Dicen” que está de moda. Quizá habría que ver cuánto se practica algo para poder decir que está de moda pero, en fin, es cierto que suena y resuena en nuestros oídos y la gente va sabiendo lo que es. Si no lo sabes, te lo explico: es una forma de practicar sexo “libremente” con personas desconocidas y al aire libre. El nombre lo ponen los ingleses, como guiño al momento de “sacar al perro”. Se supone que con la excusa de sacarlo a pasear, las personas se encontraban por la calle y practicaban (o practican) sexo. Pero la cosa se ha extendido y ya no solamente el paseo perril es susceptible de encontrar sexo por las calles, sino que la cosa se ha sofisticado un poco más y se han creado modalidades, que las personas habituales del tema ya reconocen.

Por ejemplo, se puede practicar sexo con desconocidos pero también existe la modalidad de “mirar” cómo otros lo hacen. Hay zonas específicas en las que se aparcan coches y en los que se tienen relaciones sexuales. Si el coche muestra luces intermitentes te puedes acercar a mirar, si la ventanilla del coche está bajada puedes tocar o, incluso en algunos casos, unirte a la fiesta en el coche en cuestión. El código principal es el de ser absolutos desconocidos y no volverse a ver nunca jamás de los jamases… Esto en el caso de meterse en una relación de dos (más uno).

También existe la modalidad de encontrarse con alguien desconocido y tener una relación sexual. Sin más.

En el caso de las personas homosexuales (en su mayoría son hombres los que lo practican) se llama cruising y se puso de moda antes que el dogging.

Si me preguntan si es una práctica habitual, diré que no. Por muy de moda que se quieran poner estas forma de vivir la sexualidad, no es la generalidad y no son prácticas tan extendidas. Conlleva sus riesgos, como es natural. Estás practicando sexo con gente completamente desconocida de la que no tienes referencias y, aparte de los posibles problemas como contagio de ETS (por supuesto, quien no tome precauciones), existe también el riesgo físico de encontrarte con alguien que pueda hacerte daño, que te siga a casa, que no entienda bien las reglas del juego… Por eso es importante extremar las precauciones e ir a sitios donde hay más personas que lo practiquen.

Y añadir una nota: cada cual hace con su sexualidad lo que quiere, faltaría más. Pero es muy importante no dejarse llevar. Tener las cosas claras y saber lo que uno/a quiere hacer. No se es más moderno por entregarse a prácticas que se ponen de moda.

En caso de hacerlo, tomar siempre precauciones, saber muy bien lo que se está haciendo y ser muy claro con la otra persona, respecto a lo que se desea y se espera de la relación sexual. Y clave para ésta o cualquier otra práctica o modalidad sexual: cuando algo no guste decir NO, con elegancia, educación y decisión.

Feliz semanaaaaaa!!!

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