Sencillamente porque no sirve para nada, porque sienta un precedente en la relación de pareja y porque en vez de hacer bien a tu pareja, estás haciendo todo lo contrario. En general, quienes más fingen los orgasmos son las mujeres. Hacerlo es mucho más fácil para ellas que para ellos, puesto que el orgasmo del hombre generalmente viene acompañado de la eyaculación y ocultar eso es más complicado. Por esta razón me voy a referir a la mujer, sobre todo, en este post.

Vamos a ver. ¿Quién no ha fingido alguna vez un orgasmo? Sí, es posible. Tampoco es tan importante. No nos vamos a poner estupendos, pero estas palabras no van dirigidas a ese fingimiento esporádico que pueda darse en una circunstancia determinada, sino a ese otro fingir habitual, que se acaba haciendo tan cotidiano en la relación de pareja. No es una buena idea.

A veces se finge por no ofender a la pareja, porque no piense que “hace mal el amor”, o por vergüenza a reconocer que no se siente placer, o por miedo a perder la pareja. Hay múltiples razones, pero de todas ellas se puede extraer la misma conclusión: no lo hagas. La  relación sexual tienen que ser el vehículo para lograr disfrute, distensión, relax. Estar en tensión es contradictorio con el fin último de la sexualidad, que tiene el gran valor de proporcionar bienestar.

Si crees que tu pareja se va a ofender, cuanto antes plantees la cuestión mejor, porque si lo alargas la ofensa crecerá sin remedio. Y, si una vez dicho, la pareja no es capaz de encajarlo pues también tienes una gran pista de que en esa relación de pareja hay problemas más allá del orgasmo.

La sexualidad en pareja requiere grandes dosis de generosidad, de sinceridad, de apertura hacia el otro. Pensar en el placer propio es muy importante (por supuesto), pero también lo es pensar en el de la persona que tienes delante. Encajar que tu chica no tiene tiene orgasmos forma parte de la generosidad necesaria en la relación.

Generalmente pensamos que el hombre reaccionará mal y se sentirá herido en su orgullo, pero no tiene por qué ser así. de hecho, en muchos casos, ellos tienden a querer satisfacer a la pareja y se esfuerzan por conseguirlo. Seguramente es lo que ocurriría en caso de confesárselo a tu chico. En el caso de relaciones entre dos mujeres, también suele haber bastante comprensión.

Ahora bien, el hecho de confesarlo no debería suponer una cruzada incansable por conseguir ese ansiado orgasmo porque eso es lo que puede generar la propia tensión que nos lleve a bloquear las sensaciones placenteras que buscamos.

Por lo tanto: fingir NO. Hablar con la pareja, con sencillez y sinceridad (¡SÍ!) y partir de eso, RELAJARSE en futuros encuentros sexuales. Probar cosas diferentes, guiar a la pareja por donde nos gusta, dejarse guiar también y estar abierta a experimentar. Ah!! y algo muy importante es tener PACIENCIA.

El mero hecho de confesar que no tienes orgasmos no abre la puerta de forma automática a los multiorgasmos, así que vamos por pasos. Con confianza y seguridad, al final llegará.

Para esos hombres que se desesperan y se empeñan en que su pareja alcance el orgasmo, les tengo que decir que van por el camino equivocado. Eso generará mucha tensión en la relación y puede llevar a que la chica finja más, para no desalentar o no tener problemas. Lo mejor es no preocuparse en exceso y hacer lo posible por no hablar mucho del tema. Fluir con normalidad y procurar el máximo relax de la pareja.

Ante todo, sinceridad. Pero con tacto y con cariño. Desterramos cabreo y frustración por ambas partes y nos centramos en relax y diversión.

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