Os traigo una sorpresita invernal que os va a encantar… A estas alturas de la película, ¿quién no ha oído hablar de los famosos estimuladores de clítoris? Tendemos a llamarlos succionadores, aunque los expertos del tema prefieren matizar sobre el término succionador porque, como su nombre indica, esa función es demasiado específica y este tipo de estimuladores hacen algo más que succionar el clítoris (yo lo sigo viendo como un succionador en toda regla, pero bueno). Las mujeres que no lo han probado se mueren de ganas por hacerlo y muchas de las que lo tienen hablan maravillas de lo que han experimentado gracias a él. Y aunque no todo el monte es orégano y también hay férreas detractoras del juguete, lo que es indudable es que ha revolucionado las intimidades femeninas en el último año y ha conseguido que todo el mundo hable de él como la revolución sexual del momento. 

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Una de las ventajas  de los vibradores femeninos (sean cuales sean) es que ayudan a las mujeres que tienen dificultades para alcanzar el orgasmo. La dimensión terapeútica de estos juguetes está comprobada, pues la vibración que generan es tan potente que suele ayudar en los bloqueos. En el caso de los estimuladores de clítoris, como actúan tan directamente sobre el mismo, proporcionan sensaciones al instante. Con esto no quiero decir que todas las mujeres tengan un orgasmo, porque tengo que recordaros que los bloqueos sexuales casi siempre tienen una base psicológica, pero lo que sí es cierto es que, al margen de las limitaciones que a veces nos imponemos, con este tipo de juguetes algo se siente. Seguro. Aunque solamente sea la urgente  necesidad de hacer pis (que se siente). Algunas mujeres no pueden soportarlo y lo dejan en cuanto sobrevienen las sensaciones y, sin embargo, otras lo adoran. Lo que parece que está claro es que no deja indiferente a ninguna mujer que lo haya probado.

El estimulador ha puesto en su sitio al clítoris, órgano de placer femenino por excelencia y con mucha frecuencia gran olvidado de las relaciones sexuales, sobre todo heterosexuales. Hemos  aprendido que el coito es la máxima expresión del encuentro erótico y damos por sentado que la satisfacción sexual ha de llegar a través del mismo, lo que nos ha llevado a generar mucha tensión en torno a la vagina y su estimulación, olvidando en muchas ocasiones que el clítoris ha de ser acariciado al mismo tiempo que se realiza la penetración. La razón es que, sencillamente, un gran número de mujeres no llega al orgasmo sólo con la penetración. Nos enseñaron que si esto sucede es que pasa “algo raro” y, como consecuencia, nos empeñamos (tanto mujeres como hombres) en lograr el orgasmo de esta forma.

Pues por fin hemos llegado a comprender que el clítoris es el jefe de la orquesta y que tenemos que estimularlo: con la mano, con la boca, mediante el coito… Como sea. Y, por supuesto, también con los juguetes eróticos. Ahora mencionamos la susodicha palabra con la naturalidad más apabullante: clítoris. ¡Por fin! Sí, clítoris descubierto gracias a estos juguetes.

Os presento el juguete de moda. El que más me gusta es éste. Su nombre es Sona Cruise y es de Lelo, una de mis marcas favoritas en artículos para el disfrute erótico.

 

 

¿Por qué ha revolucionado el mundo femenino?

El clítoris tiene infinidad de terminaciones nerviosas y, además, un tamaño bien generoso por dentro de nuestros genitales. Eso que asoma es la punta del iceberg, mientras que lo que se esconde a lo largo y ancho de la vulva es mucho más de lo que imaginamos.

Estos estimuladores, como veis en la foto, tienen una especie de boquilla que se acopla perfectamtene al clítoris. Pero no sólo se puede usar ahí, también se puede pasar por la zona de los labios e incluso por la entrada de la vagina. Tiene diferentes patrones de vibración y una intensidad que puedes regular. Me gusta especialmente este modelo porque Lelo lo ha perfeccionado, calibrando mucho mejor el tipo de succión para que la puedas controlar perfectamente y no te moleste. Reserva el 20% de su potencia para cuando acerques el juguete a la piel, controle bien esa vibración.

Una de las críticas más habituales sobre estos juguetes es que inciden tan directamente en el clítoris que la vibración puede llegar a ser molesta, por lo que hay que jugar con cuidado. He elegido este vibrador de Lelo, porque va más allá de la vibración en el clítoris. Trabaja con ondas sónicas, que expanden la vibración llegando a las partes más internas del clítoris. Por eso los orgasmos suelen ser tan intensos.

Ojo. Estamos hablando de un juguete y como tal hay que medir su uso. Igual que no le dejas a un niño jugar a la “Play” durante horas, tú misma tienes que medir las veces que usas a “tu amiguito” porque esto es un complemento para tu sexualidad, no la panacea del sexo. Y es importante tener esto en cuenta. Estos aparatos son muy potentes y efectivos en poco tiempo. Esto significa que los orgasmos llegan rápidamente y, en algunos casos, son muy explosivos. Eso es algo que no te lo puede dar una mano o una pareja porque, sencillamente, no somos máquinas. Acostumbrarte a este tipo de orgasmos y con esa rapidez puede repercutir en tu satisfacción sexual en pareja y, además, el clítoris puede acomodarse rápidamente a esta eficacia y volverse “vago” a la hora de recibir estimulaciones menos potentes. Esto quiere decir que tu clítoris puede acostumbrarse a “querer más” y eso no es bueno. Así que ojito.

De hecho, como he dicho más arriba, hay firmes detractoras del estimulador de clítoris. Mujeres que consideran que este tipo de orgasmos exprés, anulan el sentido de la sexualidad: descubrir, experimentar, curiosear… Y en esto tengo que decir que estoy deacuerdo. Además, el abuso produce un efecto saturación que te acaba pasando factura. De todo uso sin control nos acabamos aburriendo…

Eso sí, la masturbación femenina, POR FINNNNNN, ¡sale a la luz! Hablamos de ella sin cesar, sin vergüenzas, sin tabúes… Ya era hora, ¿no? Es estupendo normalizarlo pero, eso sí, vamos a intentar no sobredimensionar las cosas y saborear las novedades en su justa medida…  

No dejemos nuestra sexualidad relegada al mero uso de los juguetes. Hay que introducirlos en el juego erótico y dosificar su uso para no cansarse de ellos y seguir descubriendo los secretillos escondidos a la vuelta de la esquina de nuestra piel y de la de quien nos apetezca. 

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FELICES ENERO!!!

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