Seguimos confinados en casa, intentando dar un poco de sentido a todo esto que está pasando y tratando de ordenar de alguna manera la convivencia. Como os comenté en los pasados post, voy abordando temas que os pueden ser útiles, para hacer esta experiencia lo más llevadera posible.

Normalmente dosificamos a nuestras parejas. Solemos tener una vida al margen de la vida de pareja, de manera que cuando nos reencontramos traemos con nosotros algo que decir o qué hacer, aunque sea simplemente ponernos al día de lo vivido. Ahora que esa posibilidad queda anulada y tenemos que compartirnos las 24horas del día, podemos hacer que este tiempo en común sea lo más nutrido posible.

Estamos viviendo una situación que, en muchos casos, puede resultar estresante. Casas pequeñas o con poca luz, habitaciones demasiado contiguas, un solo baño para toda una familia, etc. Y esto en lo referente al espacio físico. Hay otros muchos factores que pueden dificultar la convivencia, llevándonos a situaciones de estrés que, si nos desbordan, podrían desembocar en un conflicto de pareja. Para evitar que esto suceda, trataremos de modular ese posible estallido, intentado comunicar lo que nos pasa. Es decir, hablando. La comunicación en pareja es la base de una buena relación y, aunque no lo creamos, cualquier problema puede convertirse en oportunidad para reforzar el vínculo, si logramos comunicarnos bien.

¿Te sientes mal por algún motivo concreto? No lo reprimas. Habla de ello. El primer paso es reconocer que no estás bien y el segundo, soltar. Hay personas que tienen mucho control de sus emociones y les cuesta expresar, mientras que otras se pasan de largo, visitan Murcia y vuelven, arrasando con todo lo que tienen delante. Ambas formas son extremos que hay que aprender a equilibrar porque no ayudan a la armonía en la pareja. En líneas generales (hay ejemplos de todo lo contrario también), los hombres tienden a interiorizar más las emociones y tienen más dificultad para sacarlas, mientras que la mujer suele tener más facilidad para exteriorizar. La idea es que busquemos un punto medio en el que la persona que exterioriza demasiado apacigüe su estallido y en el que la que no sabe sacar, manifieste lo que pueda. Trabajando en esta dirección, pondremos los mimbres para construir algo en común.

Para conversar en condiciones hay que sentarse, mirarse, hablar con calma y escuchar activamente, con la intención de sumar y entender al otro. Lo ideal sería que supieras cuando tu pareja está mal, para poder ayudarle y, por tanto, ayudar a la relación.

Este encierro puede ser una oportunidad única para que evalúes vuestra forma de comunicaros como pareja: ¿Te resulta fácil decir cómo te sientes o qué necesitas? ¿Hablas en voz alta de lo que te preocupa? ¿Le preguntas a tu pareja cómo se siente, o qué necesita? (Ya estás tardando…)

Inicia una conversación directa y honesta: ¿Cómo estás? ¿necesitas que hablemos de algo? ¿qué podemos hacer juntos? ¿qué puedo hacer para que te sientas mejor? No lo olvides: el objetivo es cuidaros mutuamente.

Si notas mal a tu pareja, añade un extra de buenas formas y, aunque te apetezca lo contrario, cuanto más insoportable esté, más conveniente será ese plus de paciencia y buen estilo. Favorecerá la bajada de humos. Proponle un masajito de pies, intenta abrazarle… Cualquier cosa que le pueda ayudar a expresar su malestar. Bien es cierto que requiere de una gran generosidad por tu parte, pero si queremos construir una relación de pareja poderosa, es muy importante armarse de paciencia y cariño en los momentos más críticos.

Por otro lado, si eres tú quien está mal, reconócelo (como he dicho más arriba) y asume ese estrés en el cuerpo, para soltarlo. ¿Dónde sientes más tensión? Sacude el cuerpo y relaja: pon música y canta, baila o muévete sin sentido, dejándote llevar por la música. Date un baño o una ducha… Haz algo que te ayude a canalizar hacia afuera. Y habla con calma. Si quieres un impacto positivo, sugiere las cosas sin tensión ni juicios.

En estos momentos de encierro, por motivos obvios, conviene no sacar temas especialmente sensibles para la relación. No abordéis las debilidades del otro ni saquéis temas antiguos, sino centraros en deshacer el nudo actual.  Hay que focalizar sobre lo mejor que tenéis entre los dos y centraros en cómo podéis mejorar la situación del momento,  juntos. Es decir, en qué puedo contribuir yo para que te sientas mejor y que el día de hoy sea bueno para todos.

El mejor regalo que le puedes hacer a una persona es el de acompañarle en sus procesos.

Cositas importantes para tener en cuenta:

  • Si tienes facilidad para exteriorizar tus emociones, perfecto. Pero si a tu pareja le cuesta, no des por sentado que tiene que se tiene que comportar como tú o que tiene que entender tu posible estallido. Hemos quedado en que modules el impacto. Nuestra pareja no tiene que ser como nosotros esperamos, sino que nosotros tenemos que entender cómo es nuestra pareja (y viceversa, claro está).
  • Si te cuesta expresarte, haz el esfuerzo de responder a la mano que te tiende tu partenaire. Siéntate y habla en la medida de tus posibilidades, pero habla. No tapones. Piensa que la mejor relación se construye compartiendo.
  • Respecto a la generosidad.  En muchos casos, no estaréis solos. Quizá tenéis hijos, personas que también viven un momento de tensión excepcional. Entendiendo que vivimos una situación muy complicada todos, tratemos de ser lo más generosos posible.

Sonrisa, paciencia, buen humor… ¡Y comunicación!

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